Por Pedro Valero Merino

Este Colegio de niñas se remonta a 1828 cuando el acaudalado español Manuel Antonio de Luzarraga de su propio pecunio construyó un local en el malecón que estaba regentado por la Junta Curadora de la Instrucción. En la presidencia de García Moreno fue asumido por la congregación francesa de los Sagrados Corazones. Estaba ubicado en la calle del Malecón y el Tercer Puente, actualmente Loja.

En julio de 1874 vino a Guayaquil la Rvda. Madre Virginia Rath para fundar un colegio de niñas. Rath se caracterizó por su carácter enérgico y talento organizador. Le acompañó en su labor la madre María Luisa Marchoni.

El Colegio Los Sagrados Corazones fue inaugurado el 9 de octubre de 1874 con fiesta pública, velada literaria musical y con la asistencia de las principales autoridades y de las familias más notables de Guayaquil.

La institución abrió sus puertas con 9 religiosas venidas de París: Rath, Regina, María Anselma, Savinia, Juana María, Batistina, Blesina, Marina y Severina. Esta última pereció ahogada el 6 de octubre de 1896.

En la tarde de ese fatídico día el Colegio desaparece entre las llamas al igual que gran parte de la ciudad. Se conoce que los vestigios del antiguo colegio se hallan sepultados a un metro de profundidad junto con los vestigios de la antigua aduana. Este hallazgo lo realice en enero de 1996 por casualidad cuando estaban construyendo un ducto cajón.

Después del Incendio Grande el Colegio no se reedifica en el mismo lugar, sino en un lugar apartado de la ciudad, malsano y peligroso para la integridad física de las religiosas y de las educandas. El lugar Bellavista. El número de religiosas estaba mermado, algunas estaban enfermas y eso reducía la operatividad de la institución. Esto provocó malestar en la Congregación y fueron las causales para dejar de prestar el servicio educativo. La fundadora del plantel murió en una modesta celda ubicada en dicho local el 25 de abril de 1897.

Ante esta situación se esparcieron los rumores de que la Reverenda Madre Aglac Delmas no quería a Guayaquil, situación que ella desmintió. Aclaró también que no tenía quejas del Supremo Gobierno, que este pagaba puntualmente las becas, guardándoles todo género de consideraciones.

El presidente Alfaro trató de impedir por todos los medios la clausura del establecimiento educativo, mas no tuvo éxito e igual intento hicieron las señoras de la Unión Católica. El 31 de enero de 1899 las religiosas de la congregación abandonaron Guayaquil para trasladarse a Lima, terminaba así una labor educativa de casi 24 años. El Gobierno Nacional tenía becadas a 45 estudiantes en esa institución.

El primer mandatario dispuso para garantizar la educación de las niñas el que se establezca un nuevo colegio, pero laico y de planilla docente nacional.

Fotografía del Archivo Histórico Camilo Destruge de Guayaquil.
Fuente: Diarios El Telégrafo 26 de abril de 1897; El Grito del Pueblo de 14 de enero de 1899 y del 1 de febrero de 1899.