"EN JESÚS ENCONTRAMOS TODO"

Del Reglamento escrito por el Fundador (el Buen Padre) en los primeros tiempos de la comunidad:

"En Jesús encontramos todo: su nacimiento, su vida y su muerte: ésa es nuestra regla".

La Congregación es una comunidad formada de Hermanos y de Hermanas, presentes en unos 30 países. Los religiosos y las religiosas son en total cerca de 1500. En la familia SS.CC. hay también una Rama Secular asociada a la Congregación. Uno de los miembros más conocidos de nuestra familia SS.CC. es el Beato Damián de Veuster, apóstol de los leprosos en la isla de Molokai (Hawai).

En algunos países, nuestra Congregación es conocida también con el nombre de "Picpus", dado que poco después de su fundación, la casa central se instaló en la rue de Picpus, en París. Allí está actualmente la Casa provincial de las Hermanas de Francia y una comunidad de Hermanos.

La misión principal de sus miembros se sintetiza en su compromiso de contemplar, vivir y anunciar el amor de Dios encarnado en Jesús, de modo particular a través del servicio en favor de los más necesitados y de la adoración eucarística.

En la Navidad del año 2000, la Congregación ha celebrado el bicentenario de su fundación. Por eso, junto con la Iglesia entera, se abre al nuevo milenio como un tiempo de renovación personal y comunitaria.

 

“Contemplar, Vivir y Anunciar el amor de Dios”

Nuestro Carisma encuentra en la Eucaristía la síntesis de cómo Contemplar, Vivir y Anunciar el amor de Dios manifestado en Jesús: la vida hecha pan partido y entregado para todos, el amor hasta el límite, la capacidad de perdón y reconciliación, la universalidad en el deseo del bien, la generosidad para compartir.

Contemplar a partir de una experiencia religiosa profunda, especialmente en la celebración eucarística y en la adoración contemplativa; participar de los sentimientos de Jesús ante el Padre y ante el mundo, en un proceso de conversión continua.

Vivir el amor de Dios especialmente por una vida de fraternidad intensa vivimos nuestra vocación y misión en comunidad con sencillez y en espíritu de familia. Queremos estar abiertos a todos los pueblos, queremos ser comunidades misioneras para un mundo sin fronteras.

Anunciar el amor de Dios mediante la misión evangelizadora y reparadora, especialmente en medio de los marginados, los afligidos y los que no conocen el evangelio, buscando transformar el corazón humano y construyendo un mundo más justo en solidaridad con los pobres.

 
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